El constante uso de los combustibles convencionales años tras año está generando que poco a poco sea más difícil y más caro conseguir combustibles fósiles como el petróleo para el transporte. Desde hace unos años atrás se emplean los biocombustibles que son aquellos combustibles procedentes de la biomasa, es decir organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos.
Pese a este uso, los departamentos de investigación no dejan de trabajar en la búsqueda de unos combustibles que no generen gran contaminación y de los que se tengan recursos suficientes para abastecer la demanda actual en los transportes.
Los ojos se han fijado en la propulsión eléctrica para los vehículos, de esta forma estamos ante una energía que reducirá las emisiones de CO2 al ambiente, y del consumo de combustible. ¿ Nos encontramos así, con la solución definitiva para mejorar la actual situación que se está viviendo con los combustibles, o simplemente es un parche que no llegará a las expectativas deseadas?
El tiempo estimado para poder ver vehículos de este tipo por las calles y de forma continua está entre unos 15 o 20 años, en los que nuestras calles tendrán coches de propulsión eléctrica; no sin antes haber podido contar con los coches híbridos de combustible tradicional y electricidad.






